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Marco de viaje


Pieza de madera de pino flandes dorada al agua con oro fino, para obra pictórica perteneciente al museo de Carmona que recién acabado el proceso de restauración se encuentra en la capital española, donde será expuesta próximamente en el Museo del Prado de Madrid. Posteriormente hará viaje transoceánico hasta Ciudad de México, junto con el resto de obras que conforman la exposición.

Se trata de un arco ligeramente rebajado, de 4,16 m. de largo y 1,97 m. de alto.
La moldura tiene un ancho total de 17 cm.




S. Diego de Almensilla, restauración


Hemos formado parte del equipo de restauración de S. Diego de Almensilla, a cargo de Fuensanta, restauradora y directora del departamento de restuaración del museo de bellas artes de Carmona.


Intervención en la restauración del dorado:


reintegración volumétrica y dorado al agua con oro fino de 23,75 kilates de pérdidas, escarches y grietas.




El pasado Viernes 1 de Octubre de 2010 se celebró una misa con motivo de su vuelta a capilla.

Técnica de Dorado: apunte histórico

Se trata de una técnica milenaria, consistente en cubrir con una capa de oro en hoja (pan de oro) una superficie para darle un aspecto metálico.

Que sepamos, data de la III Dinastía del Imperio Faraónico, hacia el 2800 a.C., que los orfebres egipcios fabricaron los primeros panes de oro, de 0,0001 mm. de espesor (capítulo XXXIII de la Historia Natural de Plinio el viejo).

Se cubrían con esta finas hojas objetos decorativos principalmente de madera, pero también de piedra y arcilla: objetos móviles, como vasos, estatuas, mobiliario,...; y elementos decorativos arquitectónicos en interior y exterior, como cubiertas, paredes, columnas,...etc...




Pero, ¿por qué el uso de esta técnica?

El uso del oro siempre ha sido sinónimo de suntuosidad, de riqueza, de poder. Una delgadísima lámina de oro economizaba considerablemente los costes pero, al mismo tiempo, su grosor (que impide tocar los panes) permite cubrir de una manera eficiente cualquier superficie, por compleja que esta sea.


Apuntemos que entre los materiales usados en Egipto abundaban aquellos de mala calidad . Los materiales mas nobles (madera y piedra de buena calidad) se encontraban a una gran distancia y debían ser transportados por el Nilo, aumentando considerablemente los costes de los mismos así como el tiempo de ejecución de las obras.
De este modo encontramos mucha arcilla, barro cocido, maderas blandas,...
Esta revolucionaria técnica ayudaba a la buena conservación de dichos materiales, retardando las afecciones climática, temporal, por humedades y patologías asociadas, disminuyendo la posibilidad de ataque de xilófagos y vegetación. Prueba de ello es el buen estado de las piezas que han llegado a nuestros días.




En la imagen que se observa arriba podemos ver un Ushabtis, perteneciente al ajuar funarario del Tesoro de Tutankhamon (Museo del Cairo).


Trabajo de Restauración (Cornucopia)


Trabajo de restauración.

La pieza original presentaba graves desperfectos
- en el acabado, técnica de dorado al agua: pérdida parcial o total dependiendo de la zona, rozaduras, arañazos, hondonadas provocadas por golpes, grietas y fisuras.
- en la talla en madera: pérdidas de fragmentos,roturas, fisuras, galerías y salidas de xilófagos, fragmentos desprendidos, fragmentos desaparecidos.

El tratamiento de reconstrucción de la madera, y el tratamiento antixilófagos impidió respetar el acabado original (técnica de dorado) que, por otra parte, estaba tan afectado.

Hubo que limpiar la pieza en madera, pegar y/o recomponer sus fragmentos, añadir fragmentos desaparecidos y aplicar tratamiento antixilófagos. Una vez hecho esto, se rellenaron todas las galerías de larvas y las entradas/salidas de insecto.

A partir de aquí, estuco, rascado y lija, y me paro momentáneamente en esta fase, ya que como se aprecia en la foto, la pieza presenta una serie de dibujos en hojas y planos, y digo dibujos y no talla, puesto que la pieza tallada carece de estos motivos que, en el acabado original, aplicó el maestro dorador. Y era efectivamente un buen dorador, pues pese al tiempo del original no se identificaban signos sino de un buen dominio de la técnica. Se apreciaban signos de una mala conservación respecto a inclemencias climáticas, golpes,...etc... Pero no pude encontrar una sola marca de mancha, de unión del pan, un escarche.


La pieza fue dorada con técnica al agua, con oro doble de 23,75 kilates.

El trabajo se realizó en colaboración con el estudio de restauración de muebles y objetos antiguos Rodríguez Álvarez, que se ocupó de la talla de nuevos añadidos y el ensamble de piezas.

El cliente quedó muy satisfecho y, hoy día, la obra se ubica en su domilicio particular, portando el espejo original.

Soportes

Se puede dorar casi sobre cualquier tipo de superficie pero es imprescindible una buena preparación del material base.

Hablemos en este caso de madera, materia base por excelencia.


Hay que empezar por reestructurar la superficie, esto es, rellenar huecos, corregir imperfecciones, adherir piezas o fragmentos perdidos,...



Una vez tenemos una superficie uniforme, procede la fase de estucado. El estuco es una mezcla a base de cal y adhesivos orgánicos, una buena proporción de los mismos dará un excelente resultado en cuanto a dureza, uniformidad del posterior dorado, resistencia a las inclemencias climáticas, durabilidad.


Tras el estuco pasamos a lijar la superficie, de manera que volvamos a tener la misma talla que en madera. El lijado debe ser muy fino, no ha de haber imperfecciones en la superficie, cualquier hondonada o agujero, por pequeño que parezca, se verá aumentado por efecto óptico cuando esté dorado.